Entrevista con Elena Pérez-Higueras sobre el baile (La asistente española)- Mimi Pearce (XX) and Charlotte McAlinden (XX)

¿Cuándo empiezas a bailar y por qué?

Bailo dos tipos de bailes, flamenco, que es el mismo por todo España, y folklore, que es diferente depende en su región. Empecé con 4 años el flamenco porque mi madre me apuntó y todavía sigo ahí. Empecé el folklore con 12 años porque me gustaba motón el folklore de mi pueblo. 

¿Prefieres el flamenco o el folklore?

Son muy diferentes, me gustan los dos. Pero como llevo más tiempo, me gusta más el flamenco. 

¿Cuánto tiempo llevo aprender y donde aprendiste?

Hay una escuela del Flamenco en mi pueblo y llevo tantos años porque es mucho tiempo para aprenderlo si lo quieres bailar bien. En folklore, también hay una escuela en mi pueblo porque incluso algunos pueblos tienen su propia música, entonces mi pueblo tiene su propia música. Y ahí aprendí y todavía sigue aprendiendo.

¿Bailas con amigos?

En Flamenco, mi grupo de baile al principio éramos compañeros, pero ahora somos amigos. Pero en mi grupo de Folklore mi novio baila conmigo. 

¿Hay muchas personas que bailan juntos?

Depende, en Flamenco somos una escuela muy grande de más de cien personas. Pero también de esa escuela mi profesor ha creado una compañía con la que viajamos por muchos sitios por todo la Europa y ahí somos unos treintas personas. 

¿Tienes que llevar un atuendo especifico? 

Sí, para Flamenco tengo que llevar tacones y una falda para ensayar, y a veces las castañuelas y un abanico. Y para folklore siempre tenemos que llevar las castañuelas.

¿Compites? 

Competimos a nivel nacional, dos veces hemos sido los primeros y este año fuimos los segundos.

¿Has encontrado algún lugar para hacerlo en Inglaterra?

No he encontrado en ningún sitio, pero no pasa nada. Practico en casa con mis castañuelas a veces (ha ha ha).

¿Puedes enseñar a otras personas?

Creo que podría enseñar los básicos que serían las sevillanas que es lo primero que se aprende, pero no piensan que si podría ser coreógrafa.

¿Siempre te a interesada el flamenco?

Si, cuando tenía 10 años, me gustaba ser una bailaora y ahora mi sueño ha hecho realidad.   

Argentina – Marie-Lys Roche

Cuando llegué a Argentina al principio de junio me sentí bienvenida de inmediato. Durante un mes descubrí la ciudad de Buenos Aires y así la vida típica de un estudiante en Argentina. Fue una experiencia increíble porque en poco tiempo fui capaz de ver varios aspectos del país. 

Al principio fue un poco difícil de entrar en la rutina. Por ejemplo, nunca me acostumbré a cenar tan tarde, a veces a las once, once y media. Pero disfruté durante el día entre las lecciones de castellano donde aprendí cosas come la leyenda de la yerba mateo el trabajo infantil en Argentina. Todo ampliando mi conocimiento sobre la cultura argentina. También me encanto la comida en el colegio y en la casa de Delfi: empanadas, dulce de leche y asado. Todo estaba re rico. Me encantó hacer CAS, donde fuimos fuera del colegio para ayudar en una pequeña escuela para niños desfavorecidos. Cada lunes por la tarde, fuimos en la escuela e hicimos actividades con ellos. Yo pinté un mural con la ayuda de los niños. Esa fue una de las mejores experiencias porque descubrí otro fragmento de Argentina que no conocía. 

Cada día después del colegio fuimos en el combiescolar a la casa de Delfi. Algunas veces fuimos directamente a Buenos Aires para visitar la cuidad. Fuimos a múltiples lugares como el Ateneo donde compré muchos libros, el museo el Malba o al edificio más antiguo de Buenos Aires ‘la Manzana de las luces’. También visitamos La Boca y Pilar. En Pilar, fuimos a ver un concierto de una cantante bastante famosa en Argentina, ella es una activista cuyo nombre es Connie Isla. Me encanta su canción que se llama Equidad. También fue interesante escuchar el acento argentino por primera vez. Por ejemplo, ellos usan vosen lugar de tú y mucho más.  

¡Fue una experiencia maravillosa y traté de aprovecharla! Definitivamente quiero visitar pronto a Delfina y de descubrir un nuevo fragmento de Argentina. 

BLOOD WEDDING by García Lorca – Annabel Barlow

In a cross-departmental trip, both the Hispanists and the dramatists were bundled into a bus for a brief four hour journey to London. After a few plodding hours, the bus suddenly stopped mid-road and street lights glaring, horns blaring, we were thrust out into the cold night air of London. It was thus that we dragged ourselves into the theatre, our heads still churning with that nauseous fatigue which is so characteristic of school bus journeys. Little did we know how violently these few steps would wrench us out of our drowsiness.

Upon entering the room, our eyes are instantly seized by a scarlet smear which stretched the length of a stage which is broken only by the shadow of a crucifix. The thick accents of the characters transport us to rural Ireland, where we are immersed in a catholic community ravaged by suspicion, ancestral pride and social hostility. The contemptuous words uttered by the groom’s mother about the brother’s Felix establish the hateful atmosphere which is to suffocate the stage for the rest of the play, and reaches its climax as what should be a joyous nuptial ceremony turns into a bloodbath. We learn early on, that the groom’s father and brother were murdered by the Felix clan after they raped one of their daughters. Nonetheless, further complication arises when it is discovered that the bride has been involved with one of these Felix brothers and is still madly in love with him. The bridegroom’s mother warns with a tone thick with foreboding that nothing good can come of this, and haunting folk melodies sung by the moon in a hypnotic mix of Spanish and English create a mood of tragedy. As it was foreseen, the bride elopes with her lover on the wedding day and the groom, fuelled by a savage anger at the injustices of both past and present, hunts them down, pledging to kill Leonardo who has stolen his bride. When they finally clash in a flurry of knives, they both receive fatal wounds, and heart-broken and filled with self-loathing, the Bride resigns herself to Death. This gruesome scene is not masked by the night’s darkness, but instead the moon beams at her fullest, the red blaring in its stark light. 

The play was a brilliant adaptation and the substitution of rural Ireland for Andalucia was an effective device for a British audience who would be largely unfamiliar with such a region and its culture. Its conclusion left the audience in a stunned silence, as in a subtle anaphora, the blood of the two men pools on the church floor.